La manguera y la boquilla son lo que tocas en cada calada, y también lo primero que se ensucia. Las de silicona se lavan y no retienen sabor; las varillas de aluminio o carbono añaden rigidez y comodidad. Las boquillas desechables son imprescindibles si fumas en grupo.
Manguera, boquilla y varilla: qué hace cada pieza
La manguera es por donde tiras, y las hay lavables y no lavables: las lavables son de silicona o de plástico interior y se pueden enjuagar, las antiguas de cuero no. La boquilla es la pieza que va en la punta, y las desechables son la forma práctica de compartir la cachimba sin compartir la boquilla. La varilla es el tubo que baja hasta el agua: tiene que quedar sumergida unos dos o tres centímetros, ni más ni menos.
Todas estas piezas se sustituyen con el uso, igual que las gomas y juntas. Si vas a cambiar la manguera, aprovecha para revisar la base y las juntas del plato.
Preguntas frecuentes
¿Se puede lavar una manguera de cachimba?
Las de silicona sí, con agua templada y jabón neutro. Las de cuero o tela no: absorben agua y se estropean.
¿Mi manguera es lavable?
Si el interior es de silicona o plástico, sí. Enjuágala con agua templada y déjala secar colgada, nunca enrollada con agua dentro.
¿Merecen la pena las boquillas desechables?
Para sesiones con varias personas, sí: cada uno usa la suya. Lo contamos en ventajas de usar boquillas desechables.
¿Cuánto debe sumergirse la varilla?
Entre dos y tres centímetros. Con más agua cuesta tirar; con menos, la calada llega áspera.