Un pod recargable es un desechable que no tiras. Mismo tamaño, misma sencillez, pero con una cápsula o un depósito que rellenas. Es hacia donde va el mercado y hacia donde empuja la nueva ley del tabaco, que contempla prohibir los desechables. Aquí tienes desde sistemas de cápsula cerrada, sin mantenimiento, hasta pods rellenables con control de flujo. Comprueba siempre la compatibilidad de cartuchos antes de comprar: la tienes indicada en cada ficha.
Por qué compensa un pod recargable
Un pod recargable tiene batería que se carga por USB-C y una cápsula o resistencia que se sustituye cada cierto tiempo. Esa es toda la diferencia con un desechable, y es la que cambia el gasto: en lugar de comprar un aparato completo cada pocos días, repones solo el consumible y el líquido. Además puedes elegir la nicotina que usas, cosa que en un desechable viene fijada de fábrica.
Al elegir mira tres cosas: la capacidad de la batería en mAh, si el tiro es MTL o RDL y qué cápsulas usa, porque no son intercambiables entre marcas. Los recambios están en cartuchos y resistencias y el líquido en sales de nicotina.
Preguntas frecuentes
¿Qué pod recargable comprar si vengo de un desechable?
Un sistema de cápsula cerrada: cambias la cápsula y listo, sin rellenar ni limpiar.
¿Cada cuánto se cambia la resistencia?
Entre 7 y 15 días según uso. Si empieza a saber a quemado, toca cambiarla.
¿Cuánto dura una cápsula?
Entre unos días y un par de semanas según el uso. Se cambia cuando el sabor baja o empieza a saber a quemado.
¿Por qué pierde líquido mi pod?
Suele ser por presión o por llenar de más. Lo resumimos en por qué mi pod pierde líquido.
¿Qué líquido le pongo?
En pods de baja potencia, sales de nicotina: llegan mejor a garganta con menos vapor. Los tienes en líquidos y sales de nicotina.